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No es un Sueño

Hola. No vengo para decirte cursilerías ni menos estupideces que nos puedan enemistar más. Sabes que sé que nada de lo mío es de tu incumbencia y viceversa, pero igual, estoy aquí porque siento la necesidad de contarte este sueño que tuve, y espero que me escuches atentamente.


No era un día muy particular cuando lo soñé, fue un día cualquiera, de 16 horas de pura rutina, donde nada nuevo acaecía en la vida. Me acosté a la misma hora que siempre suelo hacerlo, durmiendo como siempre lo hago, primero abriendo la cama, para luego acomodar mi almohada en la cabecera, echarme de costado, abrazando un cojín que inconscientemente te reemplaza. Oré como mi madre me recomendaba y luego cerré los ojos para esperar ver la nueva mañana. Todo eso pasó.


De repente, estaba en una calle de mi ciudad, aquella que siempre dijimos querer ir, pero siempre rechazabas viajar por el daño que puede hacer el calor o el sol a tu piel. Pero allí estaba; caminando, en aquella calle surgente, lotizada, con trochas a sus alrededores, algunas partes con veredas, y rodeadas de casas sin fachadas, llenas de ladrillos demostrando su novedad, o la falta de presupuesto de sus dueños. Otras estaban en fierros únicamente. No sé qué hacía allí, sólo sé que era por algo. Caminé sin importar nada, buscando una pista para esperar un carro que me lleve a algún lado. Finalmente apareció, uno rojo escandaloso, lujoso, lunas polarizadas, de donde bajaste; y entendí el propósito del sueño.


Exclamé tu nombre y tuve la intención de acercarme, pero tu acompañante, el chofer del auto, bajó, me miró desafiante, mientras que tú ignoraste mis llamados, mostrándome tu espalda, aquella que ya he visto varias veces algunas felices, otras con el mayor desaire.

Di media vuelta, me introduje nuevamente en la arena de las construcciones, resignado, porque una vez más, me rechazaste. Seguí haciéndolo hasta que vi pasar el auto rojo, delante de mí, no lo pensé mucho, pero si me remordí bastante por eso, sé que no debo o debí hacerlo, pero igual fui a buscarte. No caminé para buscarte, corrí, y te alcancé.


El sueño fue real, lo recuerdo como una secuencia vivida, mas no como una seguidilla de imágenes, porque aún tengo el recorrido de pies a cabeza que hice cuando te tuve al frente. Sandalias sofisticadas, Pantalón Beige, blusa blanca, collares de perlas, pulseras de plata en tus dos brazos. Tu tez seguía siendo atractiva, sin tocarla uno sabía que era suave, y tu aroma, siempre seguía siendo el mismo. No habías cambiado. Te sacaste los lentes negros, y tus ojos estaban más vivos, esa fue la mayor diferencia acerca de la última vez que te había visto. Me abrazaste para confirmar lo que pensé de tu piel, tu aroma encandiló mi casi nulo sentido del olfato, mientras tu pelo negro y largo siempre bien cuidado acaricio mi hombro y mi rostro. Me sostuviste un momento, sí, tú me sostuviste porque yo estaba atónito por el momento; cuando regresé en mí, nos separé.


Miré tu rostro nuevamente después de ese abrazo, se te veía mayor, como si quince años más hubiesen pasado sobre ti. Te dije un frío ‘hola’ para empezar la charla, me respondiste con una sonrisa, y tu ‘hola’. Me pediste que te acompañara caminando, ninguno de los dos sabíamos que hacíamos allí; te pregunté qué había sido de tu vida desde la última vez que nos vimos. Me respondiste que todo te iba bien, que hiciste todo lo que habías querido hacer, viajaste por las mejores ciudades del mundo, sólo lugares urbanos y desarrollados, ‘sabes que no tolero los bichos, ni el sol fuerte’ me dijiste, vives cómodamente como pude notar por tu vestimenta, y si bien no estás casada, te va ‘bien’ en el tema del corazón. Pude notar cómo se desvanecía la viveza de tus ojos al decir ese bien. Por eso sólo te respondí con una sonrisa hipócrita, el típico ‘me alegra bastante’ y el ‘ves que lo podías hacer’; luego me formulaste la misma pregunta, y te respondí que actualmente tengo un trabajo promedio, sigo viviendo con mis padres, y desde que te fuiste, me corregí, desde que te vi por última vez, salí con distintas personas, pero estoy soltero. ‘Total, no es algo que me traiga loco’ agregué. Me sonreíste nuevamente, y yo preferí no ver esa sonrisa.


Seguimos caminando hasta que aparecimos en un banco. No recuerdo mucho más de la conversación, sólo sé que no te mencioné de nuestros problemas del pasado, no quería tocarlos, porque sé que eso ya no ayudaría en nada, quizás tú querías hablarlos, porque recuerdo que mencionabas bastante el pasado; igual, la conversación fue bastante entretenida. Aún así, siempre hablé con precaución, lo que estaba haciendo era muy riesgoso, no podía caer nuevamente en la prisión de mis sentimientos por ti.


No es bueno recordarlo, lo que hiciste no tuvo nombre, me dejaste sin decir palabra alguna, a pesar que hasta el último día vivimos como los mejores amantes del mundo, pero elegiste otro destino, para buscar el futuro que no te podía, y seguro no te podría dar, aquel de los lujos que hasta el cansancio, y la vida holgada. Esa vida que tuve que pagar con dolor del corazón, y sufrimiento, para que puedas pasar a tu siguiente página, quizás la mejor, en realidad, de tu vida.


Entramos al banco a buscar un cajero, a pedido tuyo. De tu enorme cartera, como las que te gustan, sacaste tu billetera, grande, marrón y de cuero, vi todas tus tarjetas, y sacaste una al azar. Me aparté un momento para que hicieras tu transacción; veía los vidrios que fungían de paredes del banco; cuando miro la entrada veo a tu acompañante, sí, a ese señor del carro, el hombre maduro, de traje elegante, el mismo del que renegué por años después del alejamiento. Él venía hecho un energúmeno; por dentro pensé ‘la cagada’ pero te pasé la voz de manera tranquila, me empujó y fue directo hacia ti.


Empezaron a discutir, él gritaba y me señalaba constantemente, y tú llorabas desde el primer momento, seguro fue un bullicio que mi sueño no permitió que lo escuchase, veía como él te jaloneaba al reclamarte, de repente el sonido regreso al sueño, y empezó a gritarte: ‘¿no eres feliz con lo que te doy?’ y el tipo también entró en llanto; te empujó, y sacó su billetera, empezó a tirarte las tarjetas que él tenía, y todo su efectivo, podía ver como los billetes llegaron a contornearse alrededor de tu cuerpo. Y tú llorabas, y me mirabas, y con tus lágrimas me llamabas.


El hombre, tu pareja, te jaló el collar de perlas del cuello, cada una de ellas empezó a rebotar por toda la sala del banco, donde los tres estábamos, vi como las perlas llegaban a mis pies y los rodeaban, cuando alcé la mirada, tú estabas ahí, al frente mío, llorando, pero viendo ahora con tu mirada la ubicación de él. Había saltado el umbral de los cajeros, y se internó en una bóveda, abrió un casillero y saco una caja, la abrió y estaba llena de joyas, tú seguiste tu llanto, porque el tipo empezó a lanzártelas, luego regresó hacia a ti; y te colocó un collar de diamantes, te jaló para otro lado dentro del banco, uno donde la iluminación era insuficiente. Yo los seguí con la mirada; para él yo ya no estaba allí adentro, arranco un pedazo de tu blusa, donde pude ver el desnudo de tus hombros, tú seguías en llanto, y él también, llorando porque él no comprendía por qué su dinero no era suficiente para ti. Quiso besarte, pero no te dejabas, me mirabas, me llamabas, llorabas, y gritaste pidiendo que yo te perdonara. ¡Ayúdame! Me suplicabas. Con tu rostro quince años mayor, me seguiste mirando, me seguiste llamando con esa mirada, y me seguiste pidiendo perdón.


Yo seguía en el mismo lugar, parado, viendo como todo transcurría, créeme que no estaba nada sereno, quería y no quería ayudarte, por un lado, tus problemas no son de mi incumbencia, ni me deberían importar, pero por otro lado, no soportaba como ese animal te tratara así. Tus lágrimas no dejaban de parar, y tenía que tomar una decisión; me acerqué hacia ustedes y mientras él me daba la espalda, te miré a los ojos; y te dije: “Lo siento, no puedo hacer nada” Y me di la vuelta, lloraste gritando y pidiéndome que no me vaya jamás. Me paré, lagrimeé y di la vuelta nuevamente, pero, me desperté.


Ese fue el sueño. Eso fue lo que soñé hace quince años.


Te repito, hoy vine para contarte lo que soñé, para decirte lo mucho que sentí ese sueño, para mí fue un episodio, algunas veces sentí que debí contártelo hace años, pero ¿para qué? ¿Para ver tu espalda de la indiferencia nuevamente porque pensabas que iba a lanzar la sarta de tonterías que podían salir de mi despecho?... Quizás debí intentarlo a pesar de tus negativas. Al final con el paso de los años terminé olvidándolo. No. Lo terminé ignorando. Y ese fue mi principal error.


Debí saber que no debí verte siquiera, que nunca debí buscar la conversación contigo, porque sólo así todo lo que te he contado no hubiese pasado. Pero qué iba a saber que la semana pasada estaría en mi ciudad, supervisando los terrenos que heredé de mi abuela en mi ciudad, sí, los surgentes y llena de trochas, y que tu pareja era el que los quería comprar, pero tú ibas a realizar el trato. Por eso estabas allí. Por eso estábamos allí la semana pasada.


Perdón por haberte hablado, y todo esto haya pasado, aún yo teniendo una ligereza de pensar que estaba en una repetición o deja vú , sin advertir el peligro del episodio que se venía.


Finalmente te ayudé, pero igual me fui, pues las heridas se cierran con los años, pero las cicatrices no permiten que olvidemos. No te acogí en mi morada donde sigo viviendo mis días de soledad. Estaba convencido que conmigo no ibas a ser feliz, más allá de las cosas que no te pueda dar, sino por los sentimientos que tengo hacia ti, son todo menos amor.


Perdóname por favor una vez más, por hablarte hace una semana, lágrimas es lo que tengo para ofrecerte, pero eso no va a quitar que hoy, te confieso todo esto, frente a tu tumba. Donde yaces después de darte cuenta que tu camino, no brindaba lo que realmente querías, felicidad.

Tu novia y el puente

Iba caminando por la avenida Javier Prado, en estos malditos días de desempleo, cuando los taxis son un lujo y una sola moneda es un oasis; he decidido caminar para aprovechar el calor del verano y botar algo de sudor que no necesito; así también caminar los más de 30 minutos que te dicen que ya es ejercicio, ver algunos culitos, y por supuesto, ahorrarme esa moneda que es mi oasis dentro del bolsillo.

Mi ruta ya estaba terminando, la verdad que no volveré a caminar hasta mi casa después de dar una entrevista de trabajo. He sudado más de lo que he querido, supongo es bueno, pero los zapatos me han sacado unas ampollas en el talón que me están haciendo parir en cada paso. Ya falta poco, es lo que pienso, con la corbata en el bolsillo, y el saco rondando en mi brazo derecho.

Finalmente llego a mi puente peatonal, digo que es mio, por las innumerables veces que lo he recorrido; siempre le agradezco su existencia, que me libra de torear los carros que cruzan esta recorrida avenida.

Puta madre, a subir los escalones, discúlpenme talones pero el dolor es necesario, más tarde podremos encajarnos una comilona, sin culpa, para emparejar este ejercicio improvisado.

Después del último escalón, llego a caminar al puente, el dolor es fuerte pero soportable; me detengo un momento para sobarme un rato los talones, a pesar que me dan miedo las alturas, me gusta el vértigo y sentir el miedo de caer y chocar contra una couster.

Mientras me pongo el primer zapato, un hombre en un terno más elegante se coloca a mi costado. Yo me considero simpático en terno, pero él es el muñeco de la torta que todas quisieran comer; pero él era un muñeco triste. Su rostro desencajado hizo que le prestara más atención que lo normal. Me coloco el segundo zapato, y reniego del dolor al aire. Él me mira, y me pregunta si vengo de una boda. Le dije que era imposible por la hora, él replicó que me pude quedar de boleto y recién llegar a casa.

Le comenté que vengo de buscar trabajo, y que como nunca me dicen cómo ir vestido, siempre me pongo el mismo terno para ir lo más presentable; él me dice que son cojudeces, y yo le digo que cojudez es llorar al mediodía por no conseguir trabajo.

Me dejó mi novia, fue lo que me dijo directamente a los ojos, en un tono quebrado y con más lágrimas de esas que se dicen de adentro.

Le dije que lo sentía, que a todos nos pasa, que la vida continúa, y mi camino también; me volteé para seguir mi camino, pero él me pidió que me quedara. Le dije de la manera más correcta que me incomodaría estar ahí con él; él siguió insistiendo tanto que mis excusas se fueron degradando a un No Jodas.

Seguí mi camino hasta la mitad del puente, y veo que los vendedores de DVDs se levantaron a gritos de sus asientos de cemento. Puta madre, este Hijo de Puta se quiere tirar, y lo peor de todo es que me llama a su lado para que no se tire. Maricón de miércoles, ahora van a pensar que soy su pareja y que me la como doblada y con nudo; es lo que pensé mientras iba hacia él.

Le dije que no lo conocía, que por favor, que se deje de huevadas, que la vida por una mujer no se acaba, así como la vida sin alguno de nosotros tampoco se detendría, mira que eres pepón, te va a faltar pinga para tu soltería. Terminé diciéndole, no sé qué más decirte.

Se sonrió un momento, y me dijo que podía decirle más que eso, me preguntó por mi estado sentimental; le respondí la verdad, soy un soltero eterno, un enamorado eterno con distintas musas de turno, si soy más específico, me gusta enamorarme más de lo platónico antes que hacer un compromiso donde alguien podría salir dañado.

Me hizo hablar de mi última experiencia, pero no le quise contar detalles; le dije lo que todos mis conocidos amigos saben, a él no le bastó.

Cuéntame lo que te pasó a ti, dame detalles si quieres detalles, fue lo que le respondí.

Hoy estoy aquí, con mi esmoquin negro, vestido para mi boda,a pesar que se supone que me caso este domingo, la conocí hace 4 años después de terminar la universidad. Nunca pensé que la secretaria del rectorado fuera a ser tan bella; y menos pensé que en las 3 o 4 visitas que hice ahí para sacar mi cartón me llevarían a enamorarme de ella. Mi familia goza de opulencia, de una buena y próspera empresa, que seguro algún día será mia, cada día mejora, pero eso no importa para esta historia.

Yo la amé y la amo hasta el cansancio, ella es todo lo que yo anhelaba...

Disculpa que te corte, lo interrumpí, pero dime qué pasó, me imagino que le diste todo lo que querías, viajaste por todos lados con ella, la apoyaste a ella y su familia. Eso está bueno, pero qué te hizo, es lo que me pregunto; no quiero problemas, busquemos soluciones.

Eres una mierda, me gritó, le pedí disculpas por ser tan insensible, pues no quería que se siga arañando el sentimiento. Le dije a él que siguiera llorando.

El prosiguió contestando la información que le pedí. Le regalé un diamante como anillo de compromiso, el más fino que se haya visto acá en el Perú...Pero bueno, todo empezó este mismo día hace una semana en la mañana, hicimos el amor por última vez. Yo la abrazaba cansado después de tan buen sexo, de repente ella se puso a llorar a mi costado, lloraba y lloraba a pesar que la intentaba consolar, y yo no entendía que era lo que pasaba. Nos bañamos juntos, en la ducha, mientras las gotas de esta intentaban apañar mi mirada, notaba que ella me miraba fijamente y como hace mucho tiempo no lo hacía, tomó mi rostro y lo acarició por bastante tiempo, como si quisiera conocerlo nuevamente.

Yo lo oía a él atentamente, apoyado a la baranda del puente, a su costado.

Él prosiguió contando. Después de la ducha, me dijo fríamente que me amaba y se fue del departamento. Y nunca más la vi.

Y seguramente nunca más la ubicaste, le dije.

Él asintió, y me dijo que su novia había renunciado de su trabajo, sus cosas ya no estaban en su departamento, y el número de provincia de la casa de su abuela ya no existía. Simplemente se había esfumado.

¿Y qué haces hoy acá? Le terminé preguntando.

Hoy encontré el anillo de diamantes al fondo de mi cajón de medias. Por siete días pensé que mi único lazo era ese anillo, pero la última esperanza se fue. Me vestí de este trajecito, porque pensé que vestido así iniciaría mi nueva feliz vida. Y no sé si será feliz, pero aún así quiero adelantar el inicio de mi nueva vida, que empezará terminando la que ahora tengo.

Puta madre, exclamo, ahí viene un policía a joder, no te hubieses parado sobre las barandas, alguien ya le pasó la voz, le reproché.

Él se paró nuevamente sobre las barandas del puente.

Me exigió que cumpliera con mi parte y entrara en detalles. El policía intenta venir hacia nosotros, le digo que por favor, se alejara de nosotros, que él tiene la sincera intención de matarse, y que no, no lo conocía y los trajes son coincidencia, que nadie está borracho. Me salió nuevamente la muletilla del Puta madre, y lo mandé a joderse al policía. Él le gritó al uniformado que se alejara, que si da un paso más se tiraría. El policía baja el puente y lo veo hablando con su radio comunicador.

Oye, carajo bájate de ahí, él me hace caso.

Lo siento compadre, le dije y le pedí disculpas llorando. No sé qué mierda decirte, y entré en llanto. Todo ya lo dijiste tú.

Él me miró con cólera, y me golpeó en la cara. La sangre brota y gotea sobre mi camisa.

Perdóname, pero ella me hizo lo mismo, no sé si hablemos de la misma persona, pero hablamos de la misma naturaleza. No te subas nuevamente, por favor, sigo llorando, porque … no sé por qué.

La vida continúa, aunque vas a estar muerto más de un año, un amor como el que ella te pudo dar no vas a encontrar, su pureza y fugacidad es lo que más vas a volver anhelar, su cuerpo será tu sueño. Y tú, tú nunca serás el mismo.

Bájate de ahí por favor, que no me interesa si hablamos de la misma persona, no me preguntes el nombre porque lo he olvidado, como he olvidado su rostro, pero aún así me falta olvidar su voz y los últimos Te Amo que he escuchado en mi vida. No grites, ya llegaron los bomberos carajo, ni te acuerdes del nombre de su ex pareja, porque no soy yo, y mejor que no te acuerdes. Porque aún así yo lo sea te diré que no lo soy.

¿Por qué no tomé esta decisión yo a mi tiempo? Porque no es una alternativa, porque mi religión no me lo permite, porque mis padres están conmigo, mis hermanos, mis amigos, porque hay vida…

Me gritas que no tuve huevos, y te respondí vehementemente con un ¡sí carajo! ¡No tuve los huevos! ¡No para eso!

Él me da la espalda y mira hacia el horizonte parado sobre las barandas. Me dice que él sí tiene los huevos.

Eres un maricón le grité; no sabes que lo mejor de la vida comienza cuando empiezas a depender de ti mismo, a cagarte de risa de lo patético que eras hace unos años.

Él entró en llanto, y me dijo que sí era un maricón, un maricón con huevos.

Gracias por entrar a mi vida en este último día de mi vida. Me terminó diciendo.

Me lancé hacia él, alcancé uno de sus pies, pero no fue suficiente, su peso venció mi cansado cuerpo por la caminata, su cabeza se estrelló contra el asfalto, me quedé mirando su cuerpo en llanto, hasta que los bomberos me abordaron. Me interrogaron y les dije todo lo que querían saber.

Su golpe en mi mandíbula me hizo olvidar las ampollas de los talones, me senté en el último escalón de la bajada del puente, tratando de recuperar los recuerdos que de ella deseché, no tuve éxito.

Él me envidió, por seguir vivo, pensé; pero tampoco pudo confiar en la dependencia de uno mismo, si se lo dice un desempleado con ampollas en los talones.

Pero lo que más comanda mi mente es un Maldita Sea, una maldición por la cólera de no saber siquiera si hablábamos de la misma persona. De la misma ejecutora.

Lo que si es certero, es que ella una vez más apareció en mi vida, esta vez con un final alterno y trágico del que yo no era protagonista.

Hace buen tiempo decidí que todo lo que haga será para contarla, pero este día lo consideraré como la musa que él y yo tenemos; una historia que no quiero contar.

Pérdido en Máncora (Parte VIII): Los últimos minutos

Después de estar toda la tarde en el mar, el super trío de amigos regresó a su posada.

- Miss Porlles, parece que no hay nadie, ¿no hay algún timbre por ahí?
- Ta mare... déjame ver... ¡¡¡DOMITILAAAAAA!!!! - exclamó la dulce Miss Porlles con su tonalidad favorita- Parece que no hay nadie... Sigue tocando Chucky!
- Ok...

Puse mis nudillos a trabajar durante unos 10 minutos más hasta que...

-Esperen chicos! Parece que hay alguien adentro, sólo que no abren... las luces de arriba están prendidas... y las ventanas abiertas...ya Julio... te vas a tener que trepar - dijo la Chata.
-Pero... si pero conociéndome, es muy probable que me saque la mierda! no sé trepar! y si hablamos de trepadas, como que estoy fuera de forma en esos asuntos!!!- respondí con la preocupación de la altura que tenía que subir.
- Tú sube nomás!! Ya acá veremos la manera para que no te saques tanto la mierda...- dijo la chata.
- Ok...

Subí el primer murito que había, el cual era el del medidor de luz, luego había una salida, a mitad del primer piso que daba con la casa del vecino, el cual me dispuse a subir, hasta poder coger los barrotes del balcón del segundo piso.

-No mires para abajo Chibolo!!!!! - gritó Miss Porlles
- Carajo!! No me distraigas Porlles!!! Ya miré para abajo!! Y te juro que me tiro encima tuyo!!!- Le respondí.
- ¿hay alguien por ahí? - me consultó la chata...
-Aún no veo nada, voy a subir esta baranda del segundo piso...Uy!...
-¿qué viste Julio? - dijo la chata...
-.....
- Julio!!!???
-....

La imagen era de sueño púber... al costado del cuarto donde iba a quedarme, reposaban cuatro castañas jovencitas, las cuales se estaban alistando para su fiesta de fin de año. Una de ellas, estaba acomodándose la blusa, otras dos estaban en su cama en ropa interior hablando por sus respectivos nexteles, y la última comentando en voz alta lo borracho que estaba su gilero pretendiente "Ayyy..ayer me daba asco, no sé como lo he podido besar" exclamó; " ni yo entiendo" dijo la otra.

Mientras tanto, el espía chiclayano, seguía morboseándose ante la escena; con algo de preocupación porque no sabía si seguir avanzando con el riesgo que salgan a llenarlo a cachetadas hasta caer al pavimento; o lo peor de todo, bajar nuevamente para enfrentarse con dos húmedas chicas con ganas de acicalarse para el año nuevo. Finalmente regresé a mis pasos, cogí una piedrita y me acerqué a la ventana...

-Julio?? Por qué te demoras?? - Gritaron de abajo
-Es que... ... dame un minuto! - decía yo.. con cara de sonso
- Habla pues!!!
- Si dejarán de distraerme por favor!!!! -grité

Mal grito... cuando volteé la mirada para tirar la piedrita a la ventana ... y no sorprender a las chicas, la chica cambiada ya estaba ahí; y con cara de asustada.

- ¿Qué pasa? ¿Quién eres?
- Ehhhh ... ehh... yo estoy durmiendo al costado, justo en ese cuarto de ahí (señalé con el dedo) - se lo dije con cara de asustado también, mi integridad física estaba a un solo empujón de distancia
- Estás ahí desde hace rato??
- No, recién... sólo que no nos abren... Mira... ahí están esas dos señoras que me han acompañado!!! Y no! No he visto nada!!
- Jajajaja, no te preocupes... - se rió ella....
- Je, ¿puedes abrirnos la puerta por favor? ah! para la próxima, cierra tu cortina, muchos pajeros pueden treparse fácilmente.
- Si tú lo dices... debe ser fácil...
- Es verdad, lo malo es que esta usando las manos para no caerme... bueno... me meteré por tu cuarto... Feliz año nuevo...gracias nuevamente...

-Oye Chucky!! Ya dejaste de gilear??? - Gritaron Miss Porlles y la chata nuevamente...
-No te dije que las señoras estaban húmedas y apuradas?? - le dije mirándola fijamente.

Después que crucé ese cuarto no supe más de ellas, sólo escuché que su tono iba a ser en Punta Cana...

Eran las 7:30 pm. Hora que se abrió la puerta.

Ya adentro, Miss Porlles nos dejó a mi y a la chata, cogió su neceser para irse luego donde su Prima "A". Nos dejó la dirección y las indicaciones; la casa era en Pozitas.

-No lleguen después de las 12!! Y si van a hacer sus cochinadas ponganse condón! Ahí el chucky ha traído bastantes en su mochila... jajajajajaja - se despidió amablemente Miss Porlles.

La chata y yo nos acostamos cada uno en nuestro respectivo colchón, descansamos, a las 9:30 pm, empezamos a cambiamos y a alistarnos para ir a la casa de A.

Llegar fue algo difícil, ya que las ubicaciones por la zona eran confusas, aunque también creo que nuestro mototaxista era un hueveras que nos retrasó bastante la llegada.

A las 11:00 pm, llegamos a la casa, la cual era una infraestructura que invitaba al relajo; tenía un jardín bastante grande, con una piscina y parrilla bien definidos en el primer piso. En el segundo, estaba la gente esperándonos.

Mientras que A nos guíaba hacia el segundo piso, yo seguía pensando, "tengo que preguntarle cómo hizo para conseguir esta casasa"... la respuesta no se demoró en aparecer y en saludarme... su recién esposo búlgaro me dio la bienvenida. "Pour favour... sientense como en su casa" nos repetía.

La chata y yo nos sentamos en los primeros asientos que vimos; mientras esperabamos que saliera Miss Porlles. Saqué los dos tequilas que traje desde Polvos Azules y los coloqué en la mesa.

-Porlles!! hasta que al fin!! -dijo la chata
- Yeeee Aquí están!! - dijo Miss Porlles saltando.

Detrás de ella aparecieron B, junto con dos chicas más; a una de ellas la llamaremos C, será la única vez que la nombraremos, pues saludó y se fue para el otro lado, de donde no más salió; la otra que se supone D, se llamaba Jessica. Si bien también pude olvidar su nombre al inicio, no podía olvidar ese cuerpo tan modificado. Piel bronceada, siliconas en los pechos y en el trasero, abdomen ultradelgado, producto de liposucción, labios retocados.

-"Esta sí que se parece a las chicas de la vida alegre"- comentó la chata.
-Ayyy chatita.... no te dejes llevar por las primeras impresiones... pero a ver si tiene una tarjeta!! jajaja - le respondí a la chata.

"A" salió como buena anfitriona, repartió cervezas, sacó unos tragos. Como si se tratase de una nueva A, empezó a tratarme bien, " por favor Julito, adelante, estás en tu casa, dispón de lo que quieras... pero no te aproveches de las chicas, jajaja" decía constantemente.

La chata y yo seguíamos conversando entre nosotros, hablábamos cosas de lo que nos había pasado desde la última vez que nos vimos, del tarado de su ex enamorado de cómo la pudo dejar, y luego regresar como si nada hubiese pasado, lo contaba con tanta naturalidad que se notaba superada, a pesar que ocurría hace un mes; luego le conté mis desventuras del 2008, con un rico coctel de sarcasmo y bromas, empezó a lanzar frases graciosas de la gente que nos acompañaba, por no decir rajes, es decir, la Chata era mi cómplice en una tierra de desconocidos. Entre los dos abrimos un tequila, pedimos vasitos shots y limón para saborearlo.

Jessica pasó por nuestro costado, nos miró y preguntó: ¿Ustedes son esposos?

-No, es la segunda vez que la veo, pero somos patasas! - respondió la chata
-Opino igual que ella - sustenté.
- Ah yaaaaaa... es que como los veo tan juntos... -dijo Jessica, quien se sentó a mi costado.

Miss Porlles se nos unió a la conversación, y practicamente la tuvo con la chata, me quedé con Jessica conversando, quien se zampaba el tequila como si fuera chicha morada.

- ¿Cuál era tu nombre?
- Julio
- De qué distrito?
- Jesús María, pero nací en Chiclayo
- ahhhhhh... eso está en ..... en....... ¿qué parte de Lima?
-Estee... eso está al sur de Piura, a unas 4 horas de acá... seguro has pasado por ahí... ¿eres del Perú, no?
-Sí, sí.... vivo en Los Olivos...
- Ah que bueno... nunca te has perdido por ahí no??
- La verdad, de perderme en la calle, alguna vez, pero perderme en la vida, estás muy chibolo para saberlo...
- ¿Tan chibolo se me ve? Si recién tengo 22 años!!
- Es que se te ve tierno... - me dijo con sus ojos ya achinados.
- Oh! Se acabó el tequila... Oye A!! ¿No habrá otro tequila por ahí??
- Oye Julito, con confianza tu tequila no?? - me preguntó A
- Por supuesto, tú estás que pones la casa, las chelas, y tu marido está que hace una parrillada, cómo no voy a poner el tequila... por favor, adelante...

5 minutos después... entre A, B , C y Jessica; el tequila se acabó. Nosotros el trío de super amigos, no creíamos que habíamos presenciado, la corta existencia del tequila.

- Y bueeeno Julito, dime..... ¿¿qué haces por la vida?? - me dijo Jessica
-Bueno....ahorita estoy de vacaciones, estoy pensando en mudarme a Chiclayo.
-En serio?? Tan lejos?? Por qué??
- Estoy cansado de Lima, me siento atrapado y azotado todos los días en esa ciudad. Chiclayo es más tranquilo.
- ¿En serio? Seguro es una chica!!...
-Para que me mude tienen que haber muchas más razones que esa...
- Sí claaaaaaroo... me pareces un chico educado... ¿estás en la Universidad?
-Acabo de titularme hace 3 semanas... estudié en San Marcos.
- Wow, que chancón.....mmmmmm........
- ¿Y tú? ¿Qué haces por la vida?
- Yo, trabajo en el Scarlet.

La chica me lo dijo con una serenidad increíble... el que cambió la cara fui yo.
No voy a ser cucufato, no es la primera vez que me cruzo a una practicante del oficio más viejo... pero... nunca había chupado con ellas, menos fuera de sus lugares de trabajo.

-Ah sí?? qué interesante... estás de vacaciones ahorita? - le dije con amagos de recomponer la cara.
-Sí, pedí días libres, pero ni modo, ya veré cómo hago para recuperar las comisiones del fin de semana, son bastantes altos.
-Te dan dos días libres no? O rotas?
- Depende, la que quiere sudarla, la suda...
- Claro, eso es fácil de imaginar....
-Espera un momento, voy al baño... - le dije ante la irrupción que trae la contracción de mis vías urinarias a causa de la cerveza.

Cuando salí del baño, vi una cola en el cuarto de las chicas, todas ellas estaban ansiosas por algo, meterme en cosas de desconocidos siempre es peligroso, así que no le di importancia y regresé donde la chata. Ya con Miss Porlles los tres charlábamos, les comenté la parte importante de mi última conversación.

-¡Ya lo sssabía!- dijo Miss Porlles
-¿saber qué? - le dije...
-¡Que era puta!
-Shhhh!!! Porlles cállate!! Te van a escuchar carajo! -exclamó la chata...
-Jajajajaja... qué directa eres! Y cómo sabías? - le pregunté
-Es que esa wona, me ha dicho para hacer un trío con el amigo del esposo de A, el gringote que está al fondo - me dijo una Miss Porlles que a la par mostró sus dotes de ebria.
-Ay la Porlles ya está pasada nuevamente, ya no tomes mucho carajo!- respondió la chata.
-Ya ya.. voy al baño... - se retiró Miss Porlles

Luego vino B, cogió un vaso de chela... nos vio a mi y a la chata conversando.

- ¿No son esposos verdad? - Nos preguntó
- No! No lo somos!
-Qué bueno... porque sino te metía a la cárcel por pedófila chatita pendeja!!! jajajajaja - se carcajeó B. - Oigan muchachos, ¿¿ustedes fuman?? ¿¿Quieren un poco de marijuana??
- ehhh ... no gracias, yo no fumo ni cigarros- dije sonriente...
- ¿tu chata?
-Dame un paquito, por favor...

B se retiró y continué la charla con la Chata.

-Eso no te va a quitar de ti misma, no??
- No, para nada...
- NO te vas a poner violenta?
- No, no tengo por qué...
-Ah ya, bacán, sólo digo, una vez uno de mis mejores amigos casi me separa la cabeza del cuerpo después de fumarse una de esas.
- Qué habrá fumado tu amigo... porque con este paquito no pasa nada. ¿no quieres probar un poco?
- No gracias, prefiero mantener el misterio de mi relación con las drogas.
-Ayyy el chucky siempre inocente, niño de su casita, y hasta maricón!! - reapareció Miss Porlles.
- Hola Miss Porlles, siéntante, simplemente no consumo drogas porque es malo...
- Malo dices??? Cómo sabes que es malo si ni siquiera la has probado??? Mocoso tarado!!! Si no sabes que te causa, si nunca has ido dentro, no sabes que es... y por lo tanto sabes que es malo...- me respondió amenazante Miss Porlles
- Si te digo lo que desde el colegio nos enseñan, con todo eso, ya rompí tu esquema...
-Eres un maricón...
-Ya Porlles, tranquilízate, si no le entra no le entra, tú y yo sabemos como manejar estas cosas, quizás el chico no... -le dijo la chata a Porlles.
-Seguro que no has estado en ningún trío chibolo - azotó de nuevo la Porlles.
-Carajo! Yo conozco la manera de llevar mi vida y tengo mis maneras!! Quizás no sean tan liberales como la tuya! Ahora siéntate a chupar tranquila! -sacado de quisio respondí...
- Jaja, te apuesto a que ni te atreves a tomar lo de allá.
- ¿¿Qué allá??

La cola del cuarto se dispersaba, era B, que salía con un paquete negro, como acojinado... lo colocó en la mesa de vidrio de la salita...y gritó:

-A ver el que quiera que venga ahorita, para hacer las carreritas!!!

Desenvolvió el paquete, con una navaja cortó el papel que se hacía como una segunda capa; luego aparecía un plástico el cual con la misma navaja penetró; las chicas a su alrededor sacaban su DNI, el color claro de su contenido era bastante parecido al talco, obviamente, no era para tirárselo en las caras a manera de fiesta; pues eso iba directo a las narices ya queera un paquete bien blanco de Cocaína, como el que se ve en la tele, como los que te dicen que es bueno. Yo me quedé con una ceja arriba, había tenido encuentros hasta ahora con la marijuana, pero nunca con una carga criminal de cocaína. Me sentía en la casa de un proxeneta.

-No se preocupen, Hay para todos!! En el cuarto hay más!!- siguió gritando B.

Nos invitaron a pasar, lógicamente desistí a probarlo, como que yo era Karol Wojtyla en esta Sodoma que veía; mis compañeras, también negaron la invitación, para mi suerte.

Me acomodé aún más en mi sitio, mientras los rallys se estaban consumiendo, llegó el gringo con una deliciosa parrillada de pescado.

Se podía ver a Jessica y a C, cada una en el lado de su mesa, mover sus cabezas a la velocidad que pasan una tarjeta de débito cuando pagas en el supermercado. Luego el turno fue para A y B.

El búlgaro reapareció con bastantes platos de comida, su parrillada de pescado estaba lista; su sazón era muy buena, y fue un privilegio de la noche. Cuando terminó de servir, fue hacia el cuarto de las chicas, sacó otro paquete, y junto a su amigo gringo recién llegado empezaron a parcharse.

Así pasaron los últimos minutos del 2008; entre proposiciones de sexo para Miss Porlles, harto alcohol, e invitaciones rechazadas de distintas drogas.

A las 11:59 pm. Todo el público tenía las caras cambiadas, Miss Porlles estaba con los ojos cansados de tanto trago que había consumido, mientras A,B, C y Jessica (quien estaba apapachando al amigo del búlgaro) tenían los ojos bien abiertos.

Yo, estaba calmado, viendo fijamente el maldito reloj, viendo atentamente el segundero; pensando en esos instantes que un momento como hoy, hace sólo un no distante año, estaba totalmente enamorado, en un cuarto de ensueño, dando rienda suelta a lo que yo llamaba mi verdadero primer amor; escuchando las promesas de ella, que este 2008 sería nuestro año, que pasaríamos al siguiente nivel... que resultó ser el de la culminación.

Y al son de 5...4 ... 3 ...2.... 1.... Ellos celebraban el Feliz Año Nuevo.

... yo celebraba el Fin de este Año Viejo.